DESPUÉS DE LA VIOLENCIA

Palabras en espera

[. El testimonio no solamente es imposible. Al mismo tiempo es impres­cindible.

 

Hito Steyerl .]

JORNADA REFLEXIÓN CONJUNTA

Lugar: Centro Cultural de España - 27 abril 2011

A partir de las reflexiones parciales con los distintos agentes, se propone un encuentro conjunto para abrir y aportar a las reflexiones y cuestionamientos vigentes en este tema. [+]Leer

JORNADA REFLEXIÓN - SOCIEDAD CIVIL

Lugar: Centro Cultural de España - 22 marzo 2011

Jornada reflexión con los distintos agentes que trabajan en organizaciones civiles dedicadas a la problemática de la mujer maltratada. [+] Leer

JORNADA REFLEXIÓN - AG. JUSTICIA

Lugar: Centro de Justicia - enero 2011

Jornada reflexión para compartir primeros resultados de nuestro trabajo con las personas de distintas instituciones de Justicia que reciben casos de violencia. [+] Leer

Nuestra propuesta
Presentación

Lo más valioso de los testimonios es lo que se produce al escucharlos. Una cierta sensibilidad que se activa, algo que podríamos enunciar como “volvernos vulnerables al otro”, “retener una memoria del otro”, casi como un conjuro que rompa los pactos de silencio -a veces tan bulliciosos- respecto de las muertes anuales, una tras otra, de la violencia cotidiana, contenida en miles de rutinas cada día. Rutinas domésticas, rutinas afectivas, rutinas profesionales, procedimientos, intervenciones, palabras reguladas en círculos, lo que decimos, lo que se omite.


Tal vez fue la fuerza del malestar que ronda el trabajo en violencia doméstica, la incomodidad con el hacer, con esas rutinas profesionales, con la intuición de que este tema habla de algo que, finalmente, nunca se puede decir, con la literatura especializada, con la saturación discursiva respecto de esta mujer maltratada, ese malestar, ha sido el principal punto de partida de este proyecto. Creemos que es necesario hacer algo con este malestar.


Y más allá del nuestro, consideramos el malestar del médico impotente frente a una mujer con dolores huidizos, que siempre vuelven; el malestar de la matrona frente a los hematomas visibles en el examen clínico; de la profesora frente al relato de un alumno sobre la golpiza hacia su madre; del fiscal que ha conseguido mucho más que medidas de protección y recibe el reclamo de su víctima ¿ud. va a pagar el colegio de los niños, ud. me va a dar de comer?; el juez que ve su tiempo perderse; el defensor que tiene que lidiar con un imputado que no cree haber cometido un delito porque sólo hizo lo que ha hecho siempre; el malestar del psicólogo clínico que pierde su paciente porque ella no se atrevió a contarle que había vuelto con él; el malestar de las feministas frente a cada avance que se vuelve en su contra; el malestar de algunos hombres quemando los carteles de las feministas, el malestar de la amiga aburrida de escuchar la misma historia, el malestar carcelario de las casas de acogida del Estado. Entre otros.


Frente a esto nuestra primera hipótesis: desde lo político, desde lo profesional, desde lo académico, desde lo social, hemos construido sobre la mujer maltratada unos supuestos que han terminado simplificando-la. Supuestos, discursos, demasiado cristalizados que no dejan entrar la singularidad de las experiencias y su valor crítico. Supuestos que a veces hacen difícil escuchar. Las mujeres siempre llegan tarde ante estos saberes que las anteceden.


Subrayamos entonces –al menos en parte- el entramado de discursos que son posibles en el contexto actual; que cuando hablamos, lo hacemos de maneras acotadas e identificables y cada modo de nombrar, entender, percibir y sentir respecto de la figura de una mujer maltratada contiene sus propias posibilidades e imposibilidades para actuar.


Luego, debimos escoger una puerta de entrada: nos preguntamos ¿qué significa salir de la violencia? una pregunta tal vez poco transitada. Se escogió este foco porque, creemos, convergen en él varias cuestiones:


Primero, tal vez la más relevante, es la búsqueda de conocimiento a partir de experiencias que han sido hasta cierto punto desestimadas, para valorar en cambio aquellas ligadas a la victimización. Es decir, lo que sabemos sobre mujeres maltratadas está basado en el estudio de mujeres que tienen respecto de la violencia justamente la posición de víctimas. Nos preguntamos si son posibles otras posiciones, para abrir la posibilidad de pensar con otras claves la relación de las mujeres con la/s violencia/s.


Otorgamos así un valor al hecho de haber salido de una relación violenta.


Salir de la violencia supone una pregunta indirecta por una cierta agencialidad de las mujeres, al mismo tiempo que una pregunta por la propia noción de víctima. Esto resulta fundamental frente a la constatación extendida respecto del daño que supone para la propia víctima ser valorada socialmente con esa categoría. Nos sumamos aquí a la preocupación, sin duda compartida muy ampliamente, respecto de cómo lo que hemos producido en términos de imágenes sociales de la mujer maltratada puede derivar en un reforzamiento de su victimización.


Por otro lado “salir de la violencia” es un punto donde se explicitan los objetivos de las políticas institucionales y sus diversos dispositivos de intervención. Nos referimos a los objetivos de las terapias, a los objetivos de las campañas comunicacionales, de la ley de violencia intrafamiliar, por nombrar algunos.


Al mismo tiempo, es el gran objetivo de las políticas ciudadanas y los marcos de protección internacional de los derechos de las mujeres, que se operacionaliza en los programas desarrollados por las organizaciones ciudadanas, para la erradicación de la violencia.


También es un punto significativo en el relato de las mujeres, algo así como un nudo donde tropiezan sus posibilidades e imposibilidades -tanto sociales como subjetivas-.


¿por qué apelar a la creación estética?

“para mi, es evidente, que los mayores psicoanalistas no son ni Freud, ni Lacan, ni Jung, ni nadie de ese tipo, sino gente como Proust, Kafka o Loutremont. Estos últimos consiguieron representar las mutaciones subjetivas mucho mejor que las empresas de modelización pretendidamente científicas”

 
Félix Guattari

 

A partir de lo que los relatos dicen, buscamos crear una salida estética/híbrida/reflexiva para ellos. Creemos que una creación estética, aplicada a este tema, sea cual sea su formato, obliga al espectador a situarse frente al testimonio de la violencia, en tanto una experiencia que ocurre sistemáticamente, cotidianamente y respecto de la cual todos somos interpelados. Exponerse a los testimonios obliga a tomar posición y eso supone romper un pacto de silencio

 

 
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